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¿Por qué los memes de la visita a Canadá?

Chespeñito1

Los Memes fueron el distintivo de la visita.

Fuera de sitio, desencanchado, ingenuo y hasta torpe lució el presidente Enrique Peña Nieto en la visita que realizó la semana pasada a Canadá.

No sólo fue la pérdida de ritmo al saludar, al caminar, al no saber colocarse en el estrado, al no interactuar de manera correcta con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y con el presidente Barack Obama; fue también la discordancia que tuvo con el presidente Obama sobre el populismo o lo que es el populismo y cómo afecta a la vida política de un país. En síntesis, el caos de la imagen pública

Hay un fondo en todo esto: el Presidente es una estrella de un solo teatro. Es decir, en su entorno (dentro del país) está resguardado y por lo tanto se desempeña de manera correcta. Como se le cuida el discurso, los saludos, las intervenciones y hasta las respuestas de las personas que hablan en un evento al que él asiste, por eso no hay forma de desentonar.

Pero cuando sale de la bolsa de protección, del escenario controlado, sucede la catástrofe de Canadá.

Presidente resguardado

En cada acto público del Presidente, la audiencia es “filtrada”.

Un ejemplo: cuando se asigna a un periodista cubrir un evento del Presidente, éste debe estar acreditado ante la fuente que es la Presidencia o, en su caso, recibir invitación formal de una dependencia del gobierno federal. Lo que implica que se tiene información de los datos personales de ese periodista, lo cual por motivos de seguridad es correcto, pero implica también una forma de controlar a la prensa, pues sólo se invita a quienes se desea invitar.

Una vez con las autorizaciones o invitaciones requeridas, se debe cumplir una serie de “protocolos”: llegar entre 60 0 90 minutos antes que el Presidente, ingresar por las rutas especiales para prensa, que no son un trato preferencia, sino una manera de “canalizar” a la prensa, pues en todos los eventos se diseña una especie de “corral” en el que se concentra a todos los periodistas para que no puedan interactuar con invitados y otros funcionarios.

En el colmo de las paradojas, la bolsa de protección, la zona de confort le llaman, ha terminado por afectar al Presidente. AhChespeñito3ora está fuera de forma. Es como aquellas estrellas artísticas que de tanto interpretar la misma escena o al mismo personaje pierden facultades para un nuevo reto.

El saldo es un Presidente que cae de la torpeza a lo ridículo.

Antes de la visita a Canadá, el 23 de junio, el escritor estadounidense Don Winslow publicó en Twitter una //platform.twitter.com/widgets.js“>solicitud a la Presidencia de la República para organizar una conferencia de prensa internacional abierta, sin preguntas controladas. Obviamente, ni la Presidencia ni el Presidente contestaron afirmativamente.

El 1 de julio, tras la visita a Canadá, el periodista Salvador Camarena reveló en su columna que los reporteros acreditados en el Parlamento de Quebec criticaron que por primera vez se les limitó, en la conferencia de prensa que dio Peña Nieto, el número de preguntas a la participación de dos periodistas. Cuando es una costumbre que cada miembro de la prensa puede preguntar si lo desea y repreguntar si es necesario.

En este caso, la bolsa de protección se ha convertido en una especie de prótesis que de tanto usarse ha terminado por dañar los movimientos naturales de la persona que la usa.

Ante la evidencia de lo sucedido en Canadá, se tiene un posible primer diagnóstico, pero queda la duda: ¿seguirán en la misma lógica?

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Por: @Octavous

 

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Violencia; vigente pero ‘olvidada’

Por Sandra Hernández García, @sandra_hndez / Escuela de Periodismo Carlos Septién García.

Desde que Enrique Peña Nieto tomó el poder como presidente de México el tema de la inseguridad ha pasado a un segundo plano, ya no es el asunto primordial del gobierno como lo fue en la pasada administración de Felipe Calderón.

Los medios de comunicación, tanto escritos como audiovisuales, le han restado importancia al tema. El discurso sobre la violencia ha cambiado, lo que ha provocado una falsa percepción de seguridad.

Baja, pero sigue roja

Los diferentes conteos de muertos por el crimen organizado aparecen por todas partes, aunque nadie tiene certeza de cuántos homicidios dejó la guerra contra el narcotráfico del ex presidente Felipe Calderón, ni siquiera el actual gobierno de Enrique Peña; el 16 de febrero de 2013, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, informó que se tiene el registro preliminar de 70 mil muertos en el anterior sexenio.

“No hemos podido llegar a más porque no se cuenta con información, no tenemos un dato que nos permita decir ‘este es el oficial’. Al final del pasado gobierno se dejó de llevar una contabilidad oficial, ello no nos permite hablar (de estadísticas) como lo hubiéramos querido hacer”, declaró en conferencia de prensa.

Sin embargo, el gobierno de Peña Nieto no ha dejado de informar sobre la violencia de los últimos seis años. Cifras que mensualmente da a conocer la Secretaría de Gobernación reflejan una reducción en el número de muertos con respecto a la pasada administración.

Epn discruso oficial

El gobierno de Enrique Peña Nieto modifica el discurso sobre la violencia desde el inicio de su administración. Foto. Presidencia.

De acuerdo con cuatro boletines de prensa, la Secretaría de Gobernación (Segob) informó que de enero a abril de este año se han registrado 4 mil 166 homicidios dolosos, un promedio mensual de mil 41, cifra menor en comparación con la registrada en la pasada administración donde la media mensual se situó en mil 298.

A pesar de esta “mejora”, el promedio de asesinatos sigue arriba con respecto a finales de 2011, periodo en el que se suscitaron en promedio 50 homicidios dolosos al día (unos mil 500 en promedio).

Conforme al documento elaborado por la Segob, titulado “Incidencia Delictiva Tasas por cada Cien Mil Habitantes”, la tasa nacional de homicidios aumentó a 0.44 por ciento de enero a abril de 2013 en comparación con la tasa nacional de 0.37 por ciento en 2012.

Seguridad Segob

La Segob realiza reuniones
de seguridad por zonas del país.

Nueva cobertura

Parado frente a un puesto de periódicos en la avenida Ermita, el señor Gustavo González Domínguez, de 63 años de edad, mira los ejemplares del día y afirma: “Tiro por viaje te encontrabas puras notas del narco; que si el descabezado, que si las narcofosas. Ahorita pues ya no es tanto, ¿no?”, refiere.

González Domínguez acude todas las mañanas al puesto de periódicos y asegura que las notas relacionadas con la violencia han disminuido recientemente.

“Ya es raro encontrarse notas violentas, dos a la semana o menos. Pero la violencia ahí sigue, sólo que no les gusta decir la verdad”, afirma.

Una nueva política gubernamental impulsada por el presidente Peña Nieto ha influido para que la información sobre la violencia ligada al crimen organizado no sea la principal. De acuerdo con el Séptimo Informe del Observatorio de los Procesos de Comunicación Pública de la Violencia la mayoría de los medios de comunicación de la Ciudad de México “disminuyeron notoriamente la cobertura informativa de la violencia asociada con el crimen organizado en sus principales espacios”.

Según el reporte, las palabras “asesinato”, “narcotráfico”, “cártel” y “crimen organizado” disminuyeron de 50 a 54 por ciento en las notas principales en los medios impresos del Distrito Federal. Asimismo el vocablo “violencia” se dejó de utilizar un 34.4 por ciento.

En noticiarios de televisión abierta la mención de la palabra “asesinatos” se redujo un 15 por ciento; “homicidios”, un 22.3 por ciento; “ejecuciones”, un 26.6 por ciento; “la frase ‘crimen organizado’ dejó de utilizarse en más de dos terceras partes, el 70.2%. La palabra ‘narcotráfico’ dejó de usarse un 44.2% y ‘cártel’ un 62.4%”, cita el informe.

Andrea López, periodista que labora como analista de medios en Intermedia México, afirma que la violencia era uno de los temas más importantes de las revistas de política, “ahora he visto alguna que otra mención al respecto, pero nada más”.

Tanto las estadísticas como las opiniones de periodistas y/o analistas coinciden en que ha habido una reducción en la cobertura informativa de la violencia, sin embargo dos medios impresos que han llevado un conteo de los homicidios relacionados al narcotráfico desde el sexenio anterior mantienen sus registros.

Tanto Milenio como Reforma informan continuamente sobre el número de muertes en el país. Mientras que Milenio suma 47 mil 929 homicidios en el sexenio de Felipe Calderón, el Ejecutómetro de Reforma sitúa su cifra en 47 mil 268 en el mismo periodo, sin embargo ambos números no coinciden con el saldo preliminar de 70 mil muertos que dio a conocer Osorio Chong en febrero pasado.

Para la periodista Juliana Fregoso “la cobertura sobre el crimen organizado se ha visto desviada y desplazada por otros sucesos”. Coincide en que el énfasis en la reforma política, la promoción del turismo, los asuntos electorales, el Pacto por México y las reformas educativa, energética y de telecomunicaciones han ocupado los espacios principales de los medios.

Otro aspecto es que a partir del 1 de diciembre de 2012, la Policía Federal, el Ejército y la Marina dejaron de exhibir personas detenidas ante los medios.

“Antes se detenía a un narcotraficante de medio pelo y se presentaba inmediatamente en los medios de comunicación, eso ya no va a pasar. El gobierno sí ha hecho un esfuerzo por tener una estrategia distinta de comunicación”, aseguró el reportero Mario Padilla.

En consonancia con esta estrategia, en enero pasado, el presidente Peña Nieto pidió al cuerpo diplomático hablar bien de México para que “mediante su testimonio se reposicione a México como la gran nación que es”.

A pesar del nuevo tratamiento, la violencia se mantiene, lo que ha creado una “falsa percepción” de seguridad, según el Observatorio de los Procesos de Comunicación. El organismo recomienda a los medios “dar seguimiento periodístico a los temas relacionados con el objetivo de garantizar el derecho a acceso a la justicia de las víctimas de la violencia…”.

El primer paso del gobierno fue cambiar el tratamiento, el pendiente es hacer que la violencia en el país descienda en los hechos.